Devela su libro “El Movimiento de Independencia en la Intendencia de Durango”

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El historiador universitario José de la Cruz Pacheco Rojas presentó su más reciente investigación denominada “El Movimiento de Independencia en la Intendencia de Durango: Durango-Chihuahua 1810-1821”, bajo la edición de la Universidad Juárez, el Instituto de Cultura del Estado y el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología.

Teniendo como sede el Museo de Historia y Arte El Palacio de los Gurza, se presentó la obra con los comentarios de la maestra Beatriz Corral Raigosa y Javier Guerrero Romero.

Los siete capítulos que componen la estructura de la obra dan cuenta de una serie de acciones, personajes y lugares del territorio de la Nueva Vizcaya que se vieron involucrados en el proceso de independencia de México de España y la construcción de nuestro propio país como nación.

Es importante destacar que más allá de la idea generalizada que sigue privando en la historiografía oficial y académica acerca de la prácticamente nula participación directa de los habitantes del septentrión novohispano en el movimiento de independencia, el presente resultado de investigación demuestra que buena parte de los pobladores de la antigua Nueva Vizcaya contribuyeron significativamente a ese proceso.

En la obra se relata la participación de los indios de la etnia tepehuana, habitantes de la región de El Mezquital, quienes se destacaron en la guerra engrosando los ejércitos insurgentes de los caudillos criollos José María Gutiérrez, levantado en armas en San Luis de Colután, Nueva Galicia; José María Mercado, comisionado por Don Miguel Hidalgo para hacer la compañía insurgente en el territorio de Nayarit; y José María González Hermosillo en Sinaloa y Sonora. La participación de los tepehuanos hizo que prácticamente todo el territorio indígena de El Mezquital se viera convulsionado por el movimiento insurgente.

En suma, los diferentes actores sociales de la Nueva Vizcaya que participaron de una u otra forma en el movimiento de independencia contribuyeron a la forja de la nueva nación independiente y a la conformación de una identidad regional, que al trascurrir el siglo XIX y durante el Porfiriato adquirió un carácter propio que hizo posible que el norte comenzara a jugar un papel de primera importancia durante el siglo XX, especialmente a partir de la Revolución de 1910, justo un siglo después del despertar de los neovizcaínos como actores revolucionarios y políticos.

La aportación del norte a la construcción de nuestro país al momento del proceso de independencia es, pues, innegable.

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