Enanismo político

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Praxis Política | De los reporteros

Enanismo político

Una sociedad gandalla

Empantanados los procesos de renovación de las dirigencias de los dos partidos más importantes en Durango. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN) vienen anunciado desde hace meses el cambio de estafetas sin que hasta la fecha haya una respuesta concreta, solo largas, desavenencias, pleitos, desacuerdos, señalamientos, grilla, lo que denota un enanismo político.

Lo más lamentable es ver que en el PAN no hayan crecido, y cuando nos referimos al enanismo, es eso, no han crecido, no han madurado y continúan disputándose como en antaño los “huesos”. Hoy, la dirigencia estatal es la manzana de la discordia, los grupos están en pugna y se realizan señalamientos unos a otros, al grado de criticar el trabajo de algunos militantes más allá de los quehaceres del partido, pues cuando creíamos que Rodolfo Elizondo Torres era del mismo “clan” que Víctor Hugo Castañeda Soto, el primero le hizo una serie de críticas al segundo en redes sociales sobre su desempeño como secretario de Turismo Estatal.

A eso nos referimos, el enanismo político continúa apoderándose de este partido, donde sus dirigentes no se han dado cuenta que su situación cambio el pasado 5 de junio. Tan solo hay que recordar que antes se disputaban las pocas posiciones que ganaban como fieras, la presidencia estatal del partido era una de ellas, todos la querían, porque era una opción de “chamba” bien pagada y de proyección para las futuras escasas posiciones.

¡Despierten! Hoy ya no tienen que hacer eso, hoy, cuentan con la confianza ciudadana, no la defrauden. El que se estén haciendo señalamientos sobre el desempeño más allá de sus colores blanquiazules, téngalo por seguro que desencanta a la gente, y solo por tener el poder del partido. Hoy los espacios son muchos, en el gobierno han obtenido chamba muchos que estaban en la banca desde hace años, sino es que décadas.

Pero, ¿A quién le deben estos puestos? Pues a la sociedad duranguense que le dio su confianza al hoy gobernador José Rosas Aispuro Torres. Eso es en lo que se deben enfocar, a generar políticos de la estatura de Aispuro que obtengan la confianza y no en hacer grilla que no tendrá otra trascendencia más que perder de nueva cuenta la gubernatura y la presidencia municipal en el 2022 y en el 2019, respectivamente.

Actualmente, el diputado José Antonio Ochoa Rodríguez es el presidente estatal interino de Acción Nacional, el cambio estaba programado para antes que concluyera el 2016, aunque por falta de acuerdos se ha ido retrasando meses, hoy en este marzo, al parecer puede registrarse la renovación con dos contendientes, por un lado, Rómulo Campuzano y por el otro José Lorenzo Martínez, tal vez y se pongan de acuerdo, para que definan un solo proyecto.

Con relación al PRI las cosas están todavía más atoradas, muchos grupos quieren que sea su gallo el bueno, porque en este partido la dirigencia estatal es una de las pocas posiciones que les quedaron, no hay chamba para la mayoría y algunos permanecen en la banca. El grupo de la alcaldesa, Leticia Herrera Ale desea posicionarse del partido, lógico, ella quiere el mayor de los respaldo para su llegada como candidata al 2022. Lanza amenazas y ha manifestado que no dejará que los exgobernadores impongan su voluntad, pues hay que recordar, que en el tiempo en que gobernó el PRI en el estado, precisamente eran los gobernadores quienes definían a los líderes estatales del partido.

Al ya no haber un gobernador tricolor, las puertas están abiertas para la alcaldesa, quien les ha restregado en el rostro a sus compañeros su triunfo contundente, sin embargo, esta actitud es la que tiene empantanado el proceso de renovación, porque no solo ex gobernadores, sino los que han sido parte de los triunfos del partido no quieren otorgarle al poder a la gomezpalatina, incluso hay quienes han señalado que no serán sus subordinados, ya que Lety Herrera no los vería como parte de su equipo, sino como sus empleados.

Recientemente la alcaldesa tuvo un encuentro con los cenopistas de la capital -desangelada por cierto, ya que no acudieron personalidades importantes- sin embargo en esta reunión, puntualizó a los asistentes que abrirá la contienda, que exigirá se pongan urnas, y que la militancia será quien decida quien quiere que sea su presidente o presidenta. “Pero no se sientan tristes, porque no están solos, ni solas, mientras yo pueda y me den la confianza. Yo lo único que les pido es que sigamos unidos en el partido, que no nos sintamos tristes, porque vamos a revivir al PRI”, finalizó Lety Herrera.

Una sociedad gandalla

Se sabe mucho de una sociedad por su transporte público. No solo desde el punto de vista de sus unidades sino desde los usuarios y conductores.

En Durango la cultura sobre el transporte es, creo, un reflejo de la sociedad desde que nos subimos y el conductor no responde a los buenos días. Si no quieren contacto con la gente siempre queda trabajo de minero, a miles de metros bajo la tierra donde no tienen que lidiar con nadie, excepto con la lámpara en el casco.

Pero los usuarios son el objeto de estudio más interesante desde que nos arremolinamos en torno a la entrada con el único objeto de entrar primero. Qué importa si hay personas mayores, niños o mujeres embarazadas. Las personas con alguna discapacidad de plano evitan los autobuses, siempre es una pequeña victoria entrar primero.

Una vez arriba y con un autobús a tope no cedemos asientos, ni siquiera los que son preferenciales y tampoco hacemos espacio para liberar los accesos. Que se jodan los otros, pensamos mientras arrojamos la bolsa de tostilocos al piso de la unidad o pintarrajeamos las ventanas con las iniciales de nuestra media naranja.

Al bajarnos pedimos que sea en el punto más cercano a nuestro lugar de destino. Qué importa que unos metros antes se haya bajado la mitad de los viajeros. Nosotros queremos que el autobús haga de limusina y nos deje en la entrada, para eso pagamos nueve pesos por viaje.

Los de afuera, que utilizan un coche tampoco dan lecciones de civilidad. Primero se estacionan en las zonas destinadas al transporte público y miran sobre el hombro y con desdén al conductor si éste llama su atención con el claxon. Sin importar que en un autobús viajen 50 personas y en un auto solo una no ceden el paso. Al diablo la democracia.

Esto a mi parecer arroja algunas conclusiones. Primero no nos preocupa el otro. La sociedad mexicana internacionalmente conocida por su solidaridad dejó de serlo. Ahora somos primero nosotros y los demás que se las arreglen solos.

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