No hay claridad en venta de terrenos del DIF

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Es muy extraño lo que sucedió con ese terreno, porque primero el Congreso lo enajenó al DIF Estatal, luego el DIF de nuevo al Congreso y después el Congreso a título gratuito al patronato del DIF Estatal.

Con relación a la información que se solicitó desde el octubre del año pasado al Congreso del Estado, para conocer los detalles de la venta de varios terrenos propiedad del gobierno
del estado durante el sexenio pasado, la regidora Guadalupe Silerio del Partido de la Revolución Democrática (PRD), precisó que la información fue escueta y dejó con las mimas dudas a la fracción de regidores, que había presentado el punto de acuerdo.

En el caso del terreno del DIF Estatal que se situaba en la avenida Heroico Colegio Militar y calle Negrete, la respuesta del Congreso fue opaca y extraña, ya que la edil mencionó que en el oficio se menciona que dicho terreno primero se enajenó a título gratuito a nombre del DIF estatal y como no está facultado para vender este organismo, lo regresó al Congreso del Estado, quien hizo de nuevo la enajenación gratuita al patronato del DIF Estatal, ya que esta figura sí está facultada para hacer la venta.

La información dada a conocer por el Poder Legislativo, sigue dejando las mismas incógnitas, dijo la regidora, puesto que solo se presenta la enajenación gratuita que se hizo del terreno, pero no se muestra cómo se realizó la venta y por qué, en cuánto se vendió, si hubo una subasta y en qué se aplicó el recurso público, si es que realmente se dio un pago por ese terreno.

En el lugar se edificó el hotel Hampton Inn, y se sabe que el empresario hotelero JaimeMijares Salum fue quien adquirió ese terreno. La regidora agregó que no se sabe cuánto se cobró por ese terreno, ya que se pudo haber contemplado un precio irrisorio por metro cuadrado como sucedió con los terrenos de las antiguas instalaciones de la feria.

Silerio indicó que se seguirá insistiendo en la transparencia de esta información, ya que los duranguenses tienen el derecho de conocer todos los detalles, principalmente en que se aplicó el recurso. Añadió que los terrenos eran propiedad del pueblo de Durango y no eran de particulares, es por ello que los gobernantes del pasado debieron de haber rendido cuentas sobre estas propiedades que no eran de ellos.

Reiteró que no se comprende por qué se trata de ocultar la información, ya que si existe legalidad en la venta realizada, debe ser del dominio público. “Es sencillo, solo deben decirnos en cuánto, a quién se le vendió y por qué, cómo se realizó el proceso de venta y sobre todo en qué se aplicó el dinero de la venta, que se supone debió de haber sido en beneficio de los duranguenses”.

En el caso de los terrenos de la feria, señaló que el Congreso del Estado solo mencionó que se vendió el terreno a título oneroso y bajo una subasta pública, pretendiendo que la fracción de regidores consulte el diario oficial con fecha de 13 de diciembre del 2009. Pretende que nos convirtamos en investigadores, porque la información que nos dan es prácticamente nula, y solo la conocimos por un medio de comunicación.

Sabemos que los terrenos de las antiguas instalaciones de la feria fueron subastados y vendidos en prácticamente mil pesos el metro cuadrado, muy por debajo de su valor real. Son siete hectáreas y fueron vendidas en poco más de 70 millones de pesos.

César Rguez. / La Voz de Durango

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