Jerarquías son jerarquías y deben respetarse

0
320

Praxis Política | De los reporteros

Las jerarquías son las jerarquías y deben respetarse, todos los sabemos y cuando ingresamos a un trabajo o contamos con una responsabilidad pública es una regla básica. Ya me imagino a una secretaria negándole a su jefe algo que le ordena, no se puede, porque va en juego la “chamba”, que es el sustento de los hijos, de la familia.

Definitivamente obtener un cargo o rango alto en la función pública, conlleva una responsabilidad enorme, no solo porque debes realizar un buen trabajo hacia los demás, sino porque ahora eres la persona más vigilada y lo que hagas o dejes de hacer te puede traer consecuencias.

Manejar recursos públicos o tener acceso a ellos, incluso solo firmar a orden del de arriba es para pensarse, pero si es tu trabajo qué puedes hacer, solo respetar jerarquías y seguir órdenes. Las personas que llegan a ser funcionarios públicos no están ahí por hobby, sino porque verdaderamente necesitan el trabajo, lógicamente les pagan bien y no deberían desviar recursos.

Nos referimos a aquellos funcionarios que obtienen esa oportunidad, pero arriba de ellos están sus jefes a los que deben obedecer. Sabemos que el jefe puede ordenar que se pague o se firme alguna autorización y el subordinado lo debe hacer o su puesto está en riesgo.

Durante la pasada administración muchos funcionarios estuvieron en esa encrucijada, y tuvieron que firmar las autorizaciones por ser los responsables de las áreas. Recientemente, el titular de la Consejería de Asuntos Jurídicos, Galdino Torrecillas Herrera cita con relación al caso de Rafael, Herrera Piedra, primo del exgobernador, Jorge Herrera Caldera que viene una segunda etapa de la investigación de donde pudieran desprenderse más elementos para que otros funcionarios sean llamados a cuentas, entre ellos, la exdirectora de comunicación social.

A eso nos referimos sobre las jerarquías, la exdirectora Arlene Contreras quizá autorizó y pidió el pago de facturas o recibos, pero simplemente solo obedecía órdenes. Es real que hoy en día un cargo público debe asumirse con gran responsabilidad y a lo mejor en algún momento desafiar al jefe, sin embargo, quién lo hace, prácticamente nadie, porque puede perder hasta la chamba.

Son contados los que verdaderamente se llevan el dinero, como el exgobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, a quien se le han descubierto propiedades que ni en toda su vida como funcionario público las hubiera podido comprar, es decir, que tuvo que haber robado o desviado recursos para hacerse de todo ese patrimonio que se le ha descubierto.

La acción de la justicia debe ser implacable, pero también debe ser consciente de que para algunos trabajadores no les queda de otra más que obedecer, porque incluso lo traemos en la sangre, eso es lo que nos inculcan desde pequeños, obedecer a nuestros mayores, a nuestros padres, a nuestros maestros y no importa si en algunas ocasiones están equivocados.

Unos cuantos son los que realmente hacen sus transas y se llevan toda la lana, solo unos cuantos son los que se enriquecen sexenio tras sexenio. Sería muy fácil para la autoridad, solo verificar el patrimonio de cuánto tiene un funcionario al entrar y con cuánto se va al salir; el enriquecimiento inexplicable, es un delito.

Solo con revisar las cuentas de los funcionarios y la autoridad puede dar cuenta de algún desvío de recursos. El dicho reza: “dicen que el amor y el dinero no se pueden ocultar” y es cierto, el dinero jamás podrá ocultarlo una persona, tan solo haciendo cuentas de cuánto pudo haber ganado dentro de la función pública y cuánto pudo haber obtenido en ganancias, para poder fijar responsabilidades.

(Visited 4 times, 1 visits today)

SIN COMENTARIOS