Aumentan las fincas en riesgo

0
196

Praxis Política | De los Reporteros

Gobiernos en Movimiento dando respuesta.

Las lluvias que se acaban de presentar en Durango por más de una semana, por lógica aumentaron los riesgos de las fincas o casonas antiguas que pueden sufrir algún desplome, y por supuesto también multiplicaron los baches de las calles de la ciudad.

Dicen que el agua puede destruir todo y más cuando no para de llover durante días. Al respecto hacía años que en Durango no se presentaba un fenómeno meteorológico como el registrado desde la semana antepasada. Con la llegada de la tormenta tropical “Lidia” y huracanes como “Katia” a territorio mexicano por más de una semana ni siquiera se asomó el sol. Los nublados totales y las lluvias ocurrieron desde el pasado miércoles 30 y para el jueves 31 las lluvias no cesaron, con excepción de los sábados 1 y 9 de septiembre.

Las lluvias han provocado un exceso de humedad en toda la entidad y también en el llenado de las presas, pues varias se encuentran a más del 100 por ciento de su llenado, lo cual es buena noticia para el campo que tiene asegurado el riego de por lo menos dos ciclos agrícolas siguientes.

Pero lo que es buena noticia para unos, se convierte en mala para otros. En la ciudad, el número de fincas o de viejas casonas en riesgo de desplome ha ido en aumento, con el remojamiento de las paredes de adobe, la semana pasada cayeron tres bardas, de mismo número de fincas donde afortunadamente no hubo lesionados.

No obstante, estos edificios representan un riesgo latente para toda la población, tanto para quienes los habitan como para los transeúntes que pudieran sufrir algún daño si en el momento en que circulan por la banqueta o pasan cerca del lugar sucede algún derrumbe.

Según los datos proporcionado por Protección Civil son 95 fincas de alto riesgo en la ciudad, número que disminuyó luego de los tres derrumbes registrados, los cuales se presentaron el primero en Juan E. García esquina con Aldama, Barrio de Analco, el segundo en Miguel de Cervantes Saavedra esquina con Isauro Venzor de la Zona Centro y el tercero en la calle Pasteur de la Zona Centro.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha señalado que de las fincas en riesgo solo entre cinco y seis edificios están considerados como monumentos históricos, entonces las más de 80 con edificaciones antiguas restantes han sido abandonadas por sus dueños y nunca se les ha dado mantenimiento, pero que significan potencial riesgo para la población.

Luego que termine esta temporada de lluvias, Protección Civil Municipal volverá a hacer una valoración de los edificios en riesgo y seguramente incrementarán aquellos que están a punto de derrumbarse. Más peligro para toda la población, entonces surge la incógnita, ¿Por qué el gobierno no hace nada?

Es decir, si se trata de redensificar la ciudad, estas fincas que no representan monumentos históricos deben derrumbarse y aprovecharse los espacios para la construcción de vivienda, quizá, hasta vertical en las zonas de la ciudad que esté permitido.

Sí, se debería llamar a los propietarios de estas fincas que representan un riesgo latente y llegar a convenios o acuerdos que permitan un desarrollo de la ciudad, además de acabar con los peligros que se viven cada vez que se presentan lluvias de más de una semana completa.

Seguramente hay casas intestadas o abandonadas que nadie reclamará nunca, porque aquellas personas que vivieron en ellas ya murieron y no contaron con herederos o quienes son sus herederos decidieron emigrar de Durango y ya no les interesa volver y hacerse cargo de estas propiedades que no les representan alguna ganancia, o bien casos en los que los juicios sucesorios o testamentarios tardan mucho tiempo en dar una resolución por parte de los jueces.

Entonces qué debe hacer el gobierno municipal en coordinación con todas las autoridades que pudieran opinar sobre el tema, localizar a los posibles dueños para llegar a acuerdos que satisfagan a las partes, aplicar periodos de espera y si no se obtuviera respuesta poder realizar una expropiación de la propiedad en ruinas y del predio.

Habrá muchos constructores que estarían interesados en volver a edificar viviendas en estas zonas cercanas a todos los servicios que ofrece la ciudad. Con esto se contribuiría al desarrollo y se evitaría que la ciudad se siga expandiendo, hacia zonas donde es latente el peligro de inundaciones y donde no se cuenta con los servicios como agua potable y alcantarillado.

Se deben buscar los procedimientos legales para lograr que se exista un uso para estas casas que deberían ser demolidas a la brevedad. La mayoría de estas fincas se sitúan en espacios suficientemente grandes que podrían ser reutilizados con mejores fines. La Zona Centro, barrio de Tierra Blanca y barrio de Analco, son las zonas con los mayores problemas.

Por otra parte, el agua no ha dado tregua al gobierno municipal de comenzar con la reparación de las calles. Es cierto que los baches se multiplican, pero que se puede esperar si por más de una semana ha estado lloviendo en la capital. No justificamos, porque los gobiernos tienen la obligación de realizar trabajos que cumplan con todos los estándares de calidad, sin embargo, desafortunadamente Durango siempre ha arrastrado los malos trabajos que realizaron los gobiernos anteriores.

Hoy pudiéramos señalar que el Gobierno Ciudadano, el de José Ramón Enríquez Herrera está preocupado y ocupado por la situación que impera en las calles. La secretaria del Ayuntamiento, Claudia Hernández Espino en coordinación con el director municipal de obras públicas, Raúl Rosales Badillo citó a rueda de prensa la semana pasada para dar a conocer la implementación del programa “Cazabaches”, sin embargo, el nuevo el clima no da tregua para realizar los trabajos con rapidez y efectividad.

Lo cierto es, que contra el agua nada se puede hacer, el líquido es capaz de afectarlo todo, aunque dependen de los materiales para que sea rápido o el efecto se retarde por años. Lo mismo señaló el secretario General de gobierno, Adrián Alanís Quiñones, si se hubieran atendido los estándares de calidad en la supercarretera, la rúa no estaría siempre dañada, con baches y con afectaciones importantes.

Luego, las anteriores autoridades mencionaban que es por el terreno agreste, por la orografía en donde se situó la rúa y por las condiciones climatológicas, y el secretario con justa razón señaló: las carreteras que hay en la Unión Europea también se encuentra en terrenos del tipo y las condiciones de lluvias siempre imperan, porque no presentan deficiencias.

Admitámoslo, los gobiernos siempre han sido corruptos y les importa poco realizar obras de calidad, lo importante es llevar una ganancia, tan solo por el hecho de darle alguna concesión a tal o cual empresa. Es triste, pero mientras no termine la corrupción, los mexicanos y duranguenses seguiremos padeciendo de socavones en carreteras recién inauguradas y del mal estado de todas por las deficiencias con que se construyen debido a las obligaciones que tienen las constructoras con aquellos que “les hacen el favor” de darles la construcción de las obras.

(Visited 29 times, 1 visits today)

SIN COMENTARIOS