Susana Harp interpreta cantos de ida y vuelta en Durango

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Susana Harp cautivó a los duranguenses en una noche de sazón musical.

La intérprete oaxaqueña entregó un memorable concierto ayer en la Plaza IV Centenario.

La cantante estuvo acompañada de talentosos bailarines y músicos, que trajeron brillantes temas del referente popular “mexicano”.

    La Plaza IV Centenario de Durango capital se tiñó de colores alegres, folclor e instrumentación vívida con la presencia de la intérprete oaxaqueña Susana Harp, quien tras siete años de ausencia por tierra de alacranes, se reencontró con el público trayendo una interesante compilación de cantos de ida y vuelta en la que incluyó un repertorio con temas del referente popular mexicano en calidad de emblemáticos.

El concierto integrado en la programación del Festival Internacional Revueltas (FIR) 2017, que tuvo a bien recaudar fondos para ayudar a los damnificados del estado de Oaxaca a raíz de los recientes sismos ocurridos en septiembre, fue un verdadero deleite auditivo en el que Harp sedujo a la audiencia presente a través de su entonada y potente voz, acompañada de virtuosos músicos y talentosos bailarines ataviados a la usanza de las regiones del sur de México.

Acompañada de su fiel amiga la investigación, como un medio del conocimiento indispensable para comunicar su entrega a la música, Harp dio una lección acertada al público sobre el verdadero origen de algunos temas “muy nuestros” como: “La Bruja”, “La Llorona” y “Cielito Lindo”, que a pesar de ser reconocidas en el ámbito popular nacional, son joyas compartidas y migrantes, que con el paso deltiempo, han hecho eco en otras naciones y son cantadas gozosamente a su modo, trasladando al espectador a la esfera del pasado para llevarle una sorpresa rompiendo con la idea de que dichas canciones, que irónicamente creemos que son nuestra identidad, no son del todo nuestras, ya que existe un antecedente histórico que ha trascendido fronteras hasta llegar a nuestro territorio.

“No, no son nuestras estas canciones, vienen de otras partes del mundo. Por lo pronto, ahora si México necesita cantar en estos momentos ¡ay! ¡ay! ¡ay!… canta y no llores, el cielito lindo está muy bien… no en el Mundial, por Dios, ya lo damos por perdido, entonemos otra canción, ésta es para llorar”, dijo Harp.

Entre pausas y como intermediario para informar y dar a conocer algunos pormenores vinculados con el origen e historia de muchos de los temas interpretados durante la noche, destacó la presencia del versador y repentista José Samuel Aguilera, quien acompañó a Harp para dar a conocer testimonios de los orígenes de la música, que no son propios de México, como se evidenció en los temas “Bilongo”, un son tradicional cubano que en tierra mexicana es

José Samuel Aguilera, investigador, acompañó a Harp durante la noche.

conocido como “La Negra Tomasa”, o “Que nadie sepa mi sufrir”, que data de 1936 en Argentina, inicialmente como un vals instrumental, por citar algunos.

Finalmente, “Huapango” de José Pablo Moncayo y “La Bamba”, cerraron con broche de oro la cita musical, la cual fue excelentemente bien recibida por un público cautivo, gozador de las artes e inspirado por conocer y explorar el origen de estos regalos llamados canciones populares.

Por Juan José Nava / La Voz de Durango