Gobierno que no sabe ser gobierno y oposición que tampoco sabe ser oposición

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Praxis Política | César Rguez. |

 

La alternancia que vive Durango desde hace más de 1 año, esta como se dice a prueba y error, hoy el gobierno definitivamente no sabe ser gobierno y la oposición tampoco sabe ser oposición. Mi comentario de este lunes va enfocado a que muchos funcionarios sobre todo de la administración municipal, no tienen experiencia, son ineficientes y hasta osan en hacer evidente su ignorancia y desconocimiento de funciones.

Reitero, sabemos que están a prueba y error pero ya paso más de un año y debieron haber sido aleccionados en su actuar, también en sus declaraciones frente a la prensa. Y me refiero a una de las servidoras municipales, María del Rocío Marrufo Ortiz, quien con todo cinismo nos interrumpe a los reporteros para pedirnos que por favor no le preguntemos de uno u otro tema, incluso, ante la insistencia hay molestia de su parte.

La titular de la Contraloría Municipal, es una de las funcionarias que difícilmente conoce de lo que se trata su trabajo así que le definiremos las funciones de su cargo: El contralor municipal debe planear, programar, organizar y coordinar las acciones de control, evaluación, vigilancia y fiscalización del correcto uso de patrimonio, el ejercicio del gasto público por conducto de las Dependencias y Entidades, su congruencia con el presupuesto de egresos del Municipio, así como el desempeño de los servidores.

Dentro del desempeño de los servidores, cuando es cuestionada al respecto pareciera que no tiene asuntos que debe investigar y corroborar e imponer sanciones si así es meritoria la falta. Fue la propia síndico municipal, Luz María Garibay Avitia la que le turnó un documento con la finalidad de que hubiera una investigación a fondo en el actuar del entonces director de finanzas, Francisco Bueno Ayup, hasta ahorita no ha habido una respuesta, incluso el propio alcalde cesó a este funcionario ante una serie de abusos cometidos, que se hicieron del conocimiento público.

A más de un año, las regidoras del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Lupita Silerio y Juanita Santillán, además de los regidores panistas, le han pedido a esta funcionaria que de conocer los avances o resultados de las investigaciones que se realizan para conocer si los servidores públicos que se fueron realizaron un uso adecuado de los recursos públicos, hasta hoy, su respuesta es nula, de enojo y evasión.

Son los propios reporteros los que han pedido conocer los resultados de la adquisición de parquímetros o la compra de galletas por cantidades diarias de 3 mil pesos o casos como el arrendamiento de vehículos que a los gobiernos anteriores según regidores venían costándoles más de lo que vale un auto nuevo de la agencia, y su repuesta ha sido nula, de molestia ante estos cuestionamientos que demanda la ciudadanía, que los duranguenses esperan conocer, ya que la esperanza en los gobiernos de alternancia, era que si había alguna irregularidad se impusiera un castigo y se sentará un precedente para futuros gobiernos.

Es obligación de la contralora vigilar el usos eficiente de los recursos públicos, y tal vez se han realizado acciones dignas de presumir, pero también se ha dejado de lado, muchas que demandan respuesta.

El viernes pasado, la fracción de regidores del Partido Revolucionario Institucional (PRI), presentó una solicitud de investigación en contra del director municipal de Protección Civil , Israel Solano Mejía quien ha sido acusado de prepotencia, malos tratos hacia el personal y nepotismo. Esperemos que esta vez la contralora sepa realizar su función, ojalá, y pueda darle una respuesta a la sociedad.

Y no es un asunto en contra del servidor público, es una asunto que demanda una aclaración y que salga la verdad a la luz pública, ya que más de una docena de elementos de protección civil se han quejado sobre la soberbia que le caracteriza al director, pero también el director ha señalado que los bomberos estaban acostumbrados a no tener reglas, y sacar provecho de la dependencia de una u otra forma, como con el robo de combustible.

Que se investigue, se aclare y se imponga la sanción correspondiente a los servidores públicos que así lo ameriten. Se han señalado muchas irregularidades pero al parecer no hay pruebas, los bomberos acusa a Israel de haber contratado a su propia esposa con sueldo que ya lo quisiera uno de los comandantes de esa corporación, hablan de despidos injustificados y por parte del director, habla de que solo llegó a imponer orden y hay a muchos que no les gustó, sobre todo a aquellos que ya tenían su “negocito”.

Los antecedentes de ineficiencia de la contralora nos indican que será muy difícil el que se pueda dar un resultado ni en el corto, mediano o largo plazo, pero la esperanza muere al último, aunque, empezamos mal y de malas, resulta que el pasado viernes cuando los regidores presentaron la solicitud de investigación y la licenciada que la recibió atendió de una forma déspota, incluso se molestó con la prensa. Que alguien le recuerde que las oficinas son públicas y que la contraloría también se mantiene con dinero del pueblo…ah, y por cierto es la dependencia que debe ser más transparente.

Por eso al inició me refería a que el gobierno está aprendiendo a ser gobierno, hay funcionarios y funcionarias que no conocen que es su obligación rendir cuentan a las ciudadanía y que por eso ganan sueldos excelentes, muy por encima del promedio para resolver y dar la cara a los ciudadanos, donde los medios de comunicación son el vínculo para hacer llegar esas respuestas. En esa ocasión se pidió que diera la cara Marrufo Ortiz y se negó a dar entrevista a los medios.

Y cuando me refiero a que la oposición no sabe serlo, fue precisamente al observar esa escena, donde se les impuso ciertas acciones a los regidores priistas al presentar la solicitud y no defendieron el punto de que las oficinas son públicas y cualquier ciudadano puede estar presente.

Que tiempos aquellos cuando los panistas defendían a capa y espada lo que precisaban era lo correcto, ante aquellos gobiernos priistas, un regidor o diputado era digno de respeto y ningún servidor público podía quitarle su valor. Se defendían posicionamiento a como diera lugar, a gritos o empujones lo que era una lucha que equilibraba las funciones.