Fervor Guadalupano

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La Virgencita me concedió la salud de mi niña y hoy de rodillas vengo a agradecerle, dijo Adriana Cabrera.

Sin duda el fervor guadalupano seguirá existiendo por siempre, traspasando siglos. Ayer en el día de la aparición de la Virgen de Guadalupe, la Morenita del Tepeyac, miles de feligreses llegaron hasta su santuario a mostrarle su devoción y respeto, valores que se han transmitido de generación en generación.

Decenas entran y decenas salen del templo que alberga a la Virgen Morena en Durango. Unos con flores y otros simplemente con la fe y el amor que le tienen a la madrecita de todos los mexicanos.

Los tambores retumban al son de los danzantes, es el anuncio del festejo de la aparición de la virgen aquel diciembre del año de 1531. Han pasado siglos y se le sigue rindiendo culto, los matachines, bailan y bailan y parece que no se cansan, pues después de las mañanitas a las 12 de la noche, comienzan a danzar, una ofrenda de significativa tradición.

A lo lejos se observa una mujer que se desplaza de rodillas, cansada, pero con la gran satisfacción de que la “Morenita” le concedió uno de sus más anhelados deseos, la concesión de la salud de bebe recién nacida. Su esposo la apoya y le instala los sarapes a su paso, con ansias de que llegue lo más rápido posible y cumpla con su ofrecimiento.

La pareja joven, lucen contentos y muestran un profundo agradecimiento a la Guadalupana, a un año de que su hija recuperará su salud y se esté desarrollando como una niña sana. “Ya anda caminando, eso para mí es toda mi vida y la virgencita me lo cumplió”.

Así se expresó Adriana Cabrera Chico y aunque cansada, precisó que llegar de rodillas ante la virgen en un signo de agradecimiento por todo lo concedido. “Me cumplió mi Virgencita, mi hija está sana y vengo también a cumplirle para que mi bebé siga con salud y este bien”.

El santuario de la Virgen de Guadalupe recibe cientos de miles de feligreses en este su día. Miles de danzantes se preparan meses atrás para ofrecerle sus mejores pasos y a pesar del frío, el 12 de diciembre es una fecha sagrada, que nada ni nadie puede impedir estar con ella, con la Virgencita de Guadalupe.

César Rguez. / La Voz de Durango